La Biblia comienza con Abram, un personaje cuyo nombre significa “padre exaltado”. Abram fue sumido en un profundo sueño, se le informó de los sufrimientos y tribulaciones por los que pasaría y del tiempo que duraría su pena. Entonces el Señor Dios le dijo: “He aquí mi pacto contigo. Ya no se llamará tu nombre Abram, sino Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes”. La inserción de la letra “he” [pron. “hey”] (la quinta letra del alfabeto hebreo, que significa “gracia”) cambió el nombre de Abram a Abraham. Ahora bien, la gracia es Jesucristo, pues se nos dice: “La gracia y la verdad vinieron por Jesucristo”. Así, en el nombre de Abram entra la letra “he” y la gracia queda insertada en el padre exaltado. Entonces comienza el viaje.