Primero que nada, quiero agradecerle por su tremenda ayuda al compartir conmigo sus experiencias que yo, a mi vez, podría compartirlas con los demás. No puedo expresar lo emocionante que ha sido recibir sus cartas, sus visiones, sus sueños y sus experiencias personales relacionadas con la aplicación de este principio. La ha convertido en una serie perfectamente maravillosa. Esta es nuestra última semana… cerramos el viernes… y si es la voluntad de Dios, volveré en septiembre. Así que aquí tenemos esta noche y el viernes.