En la carta de Pablo a los Romanos se nos dice que este mundo es un mundo de tristeza. Luego nos da la razón y el glorioso fin que produce, diciendo: "Considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de comparación con la gloria que ha de ser revelada en nosotros. La creación espera con anhelo la revelación de los hijos de Dios; porque la creación fue sujeta a la vanidad, no por su propia voluntad, sino por la voluntad de aquel que la sujetó en esperanza; porque la creación será liberada de su esclavitud a la corrupción y obtendrá la libertad gloriosa de los hijos de Dios".