Bueno, esta noche quiero mostrarles a todos cómo moverse. Porque si te mudas de un estado en el que te encuentras a cualquier estado de este mundo, ese estado está esperando ser ocupado.
Y la gran falacia del mundo es la construcción perpetua y la ocupación diferida. No lo ocupo. Si tan sólo pudiera ocupar el estado que he construido en mi mente, ¿no sería maravilloso estarlo y nombrarlo en mi mente?
Pero luego digo: “Oh, no puede ser. No nací para ello, no tengo la capacidad social, educativa, etc.” Entonces, como creo que no puedo, permanezco en mi estado actual. Ahora escuche estas palabras: “No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada; para poner al hombre contra su padre y a la hija contra su madre…y los enemigos del hombre serán los de su propia casa” (Mateo 10:34).
¡Ningún otro enemigo! Estas palabras son eternamente ciertas; ¿No tienes otros enemigos excepto los de tu propia casa... mi esposa física, mi hijo, etc.? No, no son mi casa. Toda mi casa está dentro de mi maravillosa imaginación humana. Estos son mis íntimos, y todos mis enemigos están en mi imaginación, personificados en lo que creo que es éste o aquel, ya sea cuando voy a trabajar y creo que se están confabulando para sacarme de este trabajo, aunque mi historial es bien. Soy mi único enemigo, porque todo el vasto mundo está dentro de mí. Si realmente es así y todos los estados realmente están esperando ser ocupados, ¿cómo puedo mudarme a otro estado?
Comentarios