Recientemente una señora me escribió agradeciéndome por enseñarle quién es realmente Jesucristo. Luego dijo: "En mi trabajo levanto una máquina de escribir todos los días. El otro día, mientras la movía, me lastimé un músculo en la parte baja de la espalda y experimenté un gran dolor. Recordando la historia del padre que hizo que su hijo de siete años revisara la escena donde estaba herido, en mi imaginación tomé la máquina de escribir sin ningún dolor. Habiendo eliminado su causa, no sentí la necesidad de pedir ayuda externa y a los pocos días mi espalda estaba nuevamente bien.
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