“Todo lo que contemplas; aunque aparece afuera, está dentro, en tu imaginación, de la cual este mundo de mortalidad no es más que una sombra” (Blake, Jerusalén, Plt. 71). No puedes concebir algo que no esté ya contenido dentro de ti. Si lo imaginas y entras en ese estado como si fuera verdad, el mundo exterior responderá para dar testimonio de esta actividad imaginal dentro de ti.