Afirmamos que Dios, el creador del universo, el creador de todo, está en el Hombre para que el Hombre pueda llegar a ser Dios. Con esto no quiero decir que se convirtió en un solo hombrecito; se convirtió en la humanidad y, por lo tanto, está interpretando todos los papeles. Dios es un ser proteico con el poder de asumir todas las formas e interpretar todos los papeles. Al convertirse en Hombre —y ahora hablo de mí mismo, del individuo— pues bien, yo también soy un ser proteico y yo también interpreto todos los papeles. No hay nada en mi mundo sino yo mismo hecho visible, nada.
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