Un místico puro que enseñó la "Vida Inmortal" y la revelación directa de la verdad. Sus textos, destacan por una profundidad poética y espiritual única. Lanyon no se enfocaba en técnicas de manipulación mental, sino en el despertar absoluto.
"Ahora, cuando Salomón había terminado de orar, el fuego descendió del cielo, y consumió las ofrendas y los sacrificios; y la gloria del Señor llenó la casa".
¿Cuál es el final de la oración en tu vida? ¿Se lleva a cabo algo? Y, si no, ¿por qué no? ¿Podría Salomón hacer que el fuego descendiera del cielo que iba a consumir los sacrificios y ofrendas?
El final de la oración es siempre el mismo, ya sea para un rey o para un mendigo. La verdadera oración (reconocimiento puro de la Presencia) siempre va acompañada del fuego consumidor, que destruye tanto la creencia como la manifestación del mal. El final de la oración es glorioso. Tiene lugar de forma automática y natural; es el Poder no visto el que funciona de una manera tan misteriosa, y en un momento, y en un lugar, como menos se espera, y siempre donde se dice que la ayuda o asistencia es imposible. ¡Es maravilloso!
Salomón, como rey histórico, no es de gran interés. Su reinado no fue ni brillante ni grandioso, pero Salomón, como símbolo que representa la sabiduría y el alma, es maravilloso. Esa capacidad infinita para elegir realidades en lugar de sombras se muestra en las oraciones que hizo. Él (el alma) no pidió la manifestación, sino el poder de la manifestación, sabiendo bien que la manifestación, o la demostración, podría ser fácilmente destruida o disipada. Pidió el poder de vuelta al símbolo, y por lo tanto adoró al "Bendito y no la bendición, el Demostrador y no la demostración, el Dador y no el regalo".
Un místico puro que enseñó la "Vida Inmortal" y la revelación directa de la verdad. Sus textos, destacan por una profundidad poética y espiritual única. Lanyon no se enfocaba en técnicas de manipulación mental, sino en el despertar absoluto.