Me desperté, registré la experiencia, volví a dormir y volví a soñar el sueño, sólo que esta vez yo era el abuelo. Hablando a los presentes dije: “Recuerdo cuando esto era un terreno baldío”. Luego me imaginé el edificio colocado allí tan vívidamente que las mismas piedras se moldearon en la forma que yo imaginaba.