Fecha de la conferencia: 4 de Noviembre de 1968
Definiendo a Cristo como el poder y la sabiduría de Dios, Pablo hace esta declaración: “Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Si alguien construye sobre este fundamento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno o paja, la obra de cada uno se hará manifiesta. Será revelada con fuego. Si la obra de alguien permanece, recibirá recompensa. Si la obra de alguien es quemada, sufrirá pérdida; aunque él mismo será salvo, pero así como por fuego”. Luego añade este pensamiento: “¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Cor. 3)