Fecha de la conferencia: 13 de Mayo de 1968
Ahora, esta noche encontrarán esto como una combinación del mundo espiritual y del mundo del César. A ustedes y a mí, que fuimos criados en la fe cristiana o en la fe judía, nos enseñaron a creer que todo ese libro era historia. El Antiguo Testamento era historia, historia secular, y el Nuevo Testamento era historia secular. Permítanme decirles que la manera del nacimiento de Jesús es, para quienes comprenden quién es él, una señal de la iniciativa divina en nuestra redención. Toda la historia de Jesús, desde su concepción por el Espíritu Santo hasta su ascensión al cielo, es una señal concedida por Dios a quienes la reciban. Cuando Pablo vio la visión, esta historia eterna… porque la historia del Antiguo y del Nuevo Testamento es eterna; estas son las realidades eternas, inmutables. Un día se toparán y se encontrarán con lo que en el papel parecen ser personajes, personas. Y cuando se encuentren con ellos, ellos también parecerán ser personas, pero son estados personificados.