Esta noche creo que lo encontrarán muy práctico. El propósito de un maestro es alentar y estimular, a veces incluso instruir a uno para que tenga curiosidad por detectar el principio en operación. Nuestro principio es que la imaginación crea la realidad. Afirmamos que “el cuerpo eterno del Hombre es la Imaginación y ese es Dios mismo, el cuerpo divino Jesús… nosotros somos sus miembros” (Blake, Laocoonte). Sepultado en todos está Cristo Jesús, y Cristo Jesús es Dios mismo.