Romanos 4:20 – “Ninguna desconfianza le hizo vacilar (Abraham) en cuanto a la promesa de Dios, sino que se fortaleció en su fe al dar gloria a Dios, plenamente convencido de que Dios era poderoso para hacer lo que había prometido”. Cuando lo leas podrías pensar en algún ser externo a tu propia Imaginación. ¿Podrías soñar ahora con ser el hombre o la mujer que quieres ser? Ese sueño es una promesa. Se nos dice que no se dejó desviar por nada en el mundo y le dio toda la gloria a Dios, o a la Imaginación; plenamente convencido de que Dios podía hacer lo que había prometido.
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