Fecha de la conferencia: 12/5/69
Cuando el hombre resuelva el misterio de la imaginación habrá resuelto el secreto de la causalidad, es decir, que la imaginación crea la realidad. Así, “El secreto de la imaginación es el mayor de todos los problemas a cuya solución todo hombre debería aspirar, porque el poder supremo, la sabiduría suprema, el deleite supremo, residen en la solución de este gran misterio” (D. Fawcett, Diálogos de Zermatt). Hablamos de Jesucristo; bueno, Jesucristo es tu propia imaginación humana. Cuando resuelvas el gran misterio de la imaginación, lo habrás encontrado y entonces sabrás quién es Jesucristo y quién es la causa de todos los fenómenos del mundo. Jesucristo y aquel de quien en el Antiguo Testamento se habla como Jehová son uno y el mismo ser: esa es tu maravillosa imaginación humana. La Imaginación Divina se reprodujo en la Imaginación humana, y como la Imaginación Divina contiene todo en sí misma y habiéndose reproducido en nuestras Imaginaciones, entonces, contienemos dentro de nosotros todos. Todas las cosas existen dentro de la Imaginación humana. Entonces, cuando resuelves el problema de la imaginación, has encontrado el secreto de la causalidad y has encontrado a Jesucristo.