¿Quién es este ser que carga con nuestros pecados, nuestras debilidades y nuestras dolencias? ¡Cristo! ¡Nuestra maravillosa imaginación humana! Cuando sientes dolor o experimentas una tristeza profunda, tu imaginación es la que sufre. Si un amigo te dice que no se siente bien, o que tiene mucho dolor, y tú le dices que su imaginación – llamada Cristo – es la que causa el sufrimiento, tu amigo no te creerá, porque concibe a Cristo como alguien distinto a él. Pero Cristo es la imaginación humana, y hasta que el hombre descubra esto por sí mismo, la Biblia no tendrá ningún sentido para él.
Se nos dice: "En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. El Verbo se hizo carne y habita en nosotros". ¡Esa palabra es tu Yo Soy! Y si la Palabra es Dios y habita en ti como tu conciencia, ¿no es Dios quien sufre cuando dices: estoy sufriendo? Habiendo revelado el nombre de Dios, estás confesando que Dios está sufriendo; por lo tanto, ¿no lleva Él todos los sufrimientos del mundo en su cuerpo mientras está en la cruz de la humanidad?